Práctica
Fotos en directo en la pantalla: qué funciona
Una pared de fotos que gira toda la noche. Dónde va el proyector, qué debería verse y por qué la pared no puede ordenar por formato vertical.
La Live-Wall es la galería puesta en la pantalla grande: en cuanto un invitado sube una imagen, aparece a los pocos segundos delante de toda la sala. No necesita registro, solo un navegador a pantalla completa. Y es el mejor reclamo que existe para la galería. La gente sube fotos cuando ve que subirlas sirve para algo.
Dónde debería estar la pantalla
No donde ya pasa otra cosa. Una pantalla detrás de la pareja compite con la pareja, y una al lado del grupo compite con el grupo. Funciona bien el camino: junto a la barra, enfrente del bufé, en el pasillo hacia los baños. En todos esos sitios hay alguien parado mirando cada veinte minutos de todos modos.
Dos cosas prácticas con las que se falla más a menudo que con la técnica: un proyector pierde contra la luz del día. En una celebración de mediodía, un televisor grande es la mejor opción. Y el portátil que da la imagen tiene que estar enchufado y no puede entrar en suspensión; una pantalla en negro a las diez de la noche no la nota nadie que esté bailando.
Qué debería verse en la pared
El código QR va también en la imagen. La pared enseña lo que sabe hacer la galería, y el código al lado dice cómo se participa. Los dos juntos son la razón de que la pared funcione. Sin código es decoración bonita.
Hay tres disposiciones: una sola imagen grande, una cuadrícula de filas y columnas, o filas que salen de las proporciones reales de las imágenes. Para una sala grande suele ir mejor la imagen única, porque se reconoce a diez metros; para un televisor puesto en un lateral, la cuadrícula tiene más vida, porque siempre está pasando algo en alguna parte.
Por qué la pared no ordena por formato vertical
Suena a detalle, pero es la decisión de la que depende la justicia del reparto: nuestra pared nunca busca una imagen de forma adecuada para un hueco libre. Cuando a una imagen le toca, entra, y la fila entera se reordena: los vecinos se hacen más anchos o más estrechos, y la altura de la fila se mueve con ellos.
El motivo: tres cuartas partes de una galería de boda son fotos verticales. Una pared que elige formatos enseña una y otra vez las pocas horizontales y las verticales no las enseña nunca. Quien ha subido su imagen se pasa entonces la noche entera esperándola.
A quién le toca primero
Las subidas recientes tienen preferencia, pero por persona. Si alguien sube de golpe sus cien fotos de vacaciones, aun así solo consigue un hueco por ronda; si no, la pared sería suya sola durante veinte minutos. Las imágenes con muchos me gusta se levantan de vez en cuando a un escenario grande y luego vuelven a la fila. Y quien toca una casilla en una pantalla táctil trae justo esa imagen al frente.
Los vídeos se reproducen en silencio, desde un fragmento al azar y como mucho medio minuto. Un vídeo que todavía no ha cargado no se muestra. Mejor una imagen más que un arranque a tirones delante de ochenta personas.
El freno de emergencia
Hay exactamente una imagen que nadie quiere ver en una pantalla de seis metros de ancho, y nunca sabes cuál es antes. Por eso: la ocultas en el panel y a los pocos segundos ha desaparecido de la pared, porque la pared pregunta cada poco qué sigue siendo válido. Si en una fiesta de empresa o en una boda muy grande quieres ir sobre seguro, activa además la aprobación antes de la publicación.
Cómo se configura la Live-Wall. Y aquí tienes una galería real para curiosear.