Práctica
Cuando el QR no lee: el enlace corto
En toda fiesta hay dos personas a las que la cámara no les reconoce nada. Para ellas está la dirección que se teclea en el cartel. Y hay que imprimirla bien.
Los códigos QR funcionan a la primera con unos diecinueve de cada veinte invitados. El vigésimo acerca el móvil, no pasa nada, lo gira, lo acerca más, dice «a mí no me va» y lo deja encima de la mesa. Para exactamente ese momento existe una segunda dirección.
Por qué a veces el código no lee
- Demasiado oscuro. La luz de las velas de la mesa no le llega a la cámara. Es la causa más frecuente y en la que nadie piensa cuando coloca el cartel por la tarde.
- Demasiado cerca o demasiado torcido. Una tarjeta A6 quiere entre 20 y 30 centímetros de distancia; un cartel A4, más bien un metro.
- Medio tapado. Un vaso delante de una esquina del código, un servilletero cruzado encima: los códigos QR aguantan una barbaridad, pero no todo.
- La app de cámara no sabe. En los Android muy antiguos hay que abrir una app aparte para eso, y esa no la tiene nadie.
La dirección que se teclea
Por eso en cada pieza impresa aparece, debajo del código, una dirección corta que se puede escribir a mano: doce caracteres, impresos en grupos de cuatro, del estilo de abcd-2345-mnpq.
Tres cosas de ahí son a propósito:
- Ni 0 ni O, ni 1, ni l, ni I. Son las parejas que se confunden sobre el papel. Directamente no existen en el alfabeto de estos códigos, para que no llegue el «lo he escrito tres veces».
- Los guiones son decoración. Se pueden teclear o dejar fuera; las mayúsculas y minúsculas dan igual. Los teclados de móvil ponen mayúscula en la primera letra de todas formas, y eso no puede estropear nada.
- Doce caracteres, no seis. La dirección es una segunda llave de una galería cuya única protección consiste en que nadie la adivine. Lo bastante corta para teclearla, lo bastante larga para que ir probando no lleve a ningún lado. Es una decisión de seguridad, no una cuestión de gusto.
Cómo se hace en el cartel
Nuestras plantillas de impresión traen las dos cosas de serie: el código grande y, debajo, la dirección en una línea que se puede leer sin levantarse de la silla. Lo que podéis añadir vosotros:
- Leerlo en alto una vez. Una frase como «si el código no va, escribid momentum punto photo barra g barra …» quita la vergüenza de preguntar después.
- Un cartel donde haya luz. Al menos uno en un sitio en el que no solo haya velas.
- Nada de plastificar si la iluminación refleja. El plástico brillante bajo los focos es el segundo motivo más frecuente de un código que no quiere.
Y quien no quiere teclear nada
Entonces mandad el enlace. El enlace de la galería funciona en cualquier mensaje de WhatsApp, en cualquier SMS y en cualquier correo, y es justo lo que reenvía un invitado que está sentado al lado de alguien a quien no le funciona. Precisamente por eso cada galería tiene, además del material impreso, un mensaje listo para copiar.